La espiritualidad de Fondacio

Fondacio nació hace 40 años en el espíritu del Concilio Vaticano II y en el dinamismo de apertura al mundo que infundió en la Iglesia. La comunidad, en Fondacio reúne a cristianos en una espiritualidad común: animados por la fe en su vida cotidiana y en su compromiso en la sociedad.
Quieren encarnar el mensaje transmitido por el Evangelio de Jesucristo y compartirlo. Se comprometen a vivir una vida cristiana que, en lo personal, prioriza la oración diaria y la formación. Se encuentran regularmente en tiempos para compartir, orar, formarse y abrirse al servicio a los demás.

Las personas comprometidas en Fondacio desean vivir una espiritualidad fundamentada en:

Un espíritu de bendición: creen en la dignidad del hombre y en la belleza de la creación. Animadas por la fe y la esperanza, desean colaborar en la obra creadora de Dios.

La amistad con el mundo y el servicio: como Cristo, desean servir al Hombre.

La escucha y fidelidad al Espíritu Santo: quieren colaborar en Su acción que es fuente de unidad en la vida de cada una.

Un querer construir la comunión entre los hombres, especialmente por un diálogo ecuménico e inter-religioso.