Fondacio en Bélgica NOTICIAS 102

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Lo que amo, dice Dios, es encender lámparas. No hay farolas estáticas, no, no hay focos deslumbrantes, no hay luces de neón apagadas. ¡Lo que más me gusta son las lámparas iluminadas! Y brillo todos los días, en todas partes del mundo, entre hombres, mujeres, ancianos, niños.

Los enciendo con tanta alegría, con tanto cariño, encantado con mi sorpresa, y hasta con una dulce malicia… Lo que enciendo en ellos es una luz de amor o de paz, un sentido de vida, una esperanza, un yo superior. confianza. Es también un estallido de creatividad, un soplo de compasión, un toque de audacia. Hace falta todavía valor para aguantar, una libertad interior, una capacidad de asombro, una confianza en mi providencia, un acercamiento a Jesús, una mirada benévola...

y muchas otras cosas que se me parecen y dan luz. Me gusta iluminaros como lámparas vivientes. A menudo comienza siendo algo pequeño, como una bombilla LED. Pero poco a poco, a medida que pasan los días, se ilumina con más fuerza si la dejas vivir. ¡Y no fui yo quien lo dejó de lado o lo apagó! Porque «nadie enciende una lámpara y la esconde o la pone debajo de la cama, sino que se pone sobre el candelero para que los que entren vean la luz.» (Lucas 11:33) En cada uno de vosotros enciendo mi lámpara, la que se parece a mí. ¿Queréis dejarla brillar? ¡El mundo la necesita!

Béatrice Hertoghe

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