Fondacio: al servicio de la humanidad y ayudando a salvaguardar nuestra casa común

Comunidad - ECOLOGÍA INTEGRAL
Un pequeño árbol que crece con tierra entregada o trasladada entre las manos de ancianos y niños con el fondo verde del bosque. Mostrando el cuidado del medio ambiente con el desarrollo sostenible.

En Fondacio, nuestra vocación es ayudar a todos a atreverse a avanzar con otros en un camino de Vida para construir un mundo más humano y más justo. Buscamos servir a la humanidad y contribuir a salvaguardar nuestra casa común. Han surgido múltiples proyectos, en diversas dimensiones, siempre al servicio de una ecología integral que se presenta ante todo como una historia de conversión.

Esta conversión afecta directamente nuestra relación con la crisis ecológica y el calentamiento global. Por eso proponemos, como hicimos en 2018, sumarnos a un ayuno por el clima. De cara a la COP 26, a principios de noviembre, proponemos dos días de ayuno el domingo 17 y el lunes 18 de octubre de 2021 registrando cualquier iniciativa en el sitio web https://jeunepourleclimat.net/. Se agregarán a las iniciativas de Greenfaith https://greenfaith.controlshift.app/home

Este joven está plenamente implicado en el Curso Covivre que Fondacio está impartiendo actualmente para más de 250 personas de 30 países de todo el mundo:


Inglaterra, Bélgica, Francia, Rumania - Canadá, Estados Unidos, México, Guatemala, Colombia, Bolivia, Perú, Chile - Guinea, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benin, Burkina Faso, Kenia, Camerún, Congo RDC - India, Pakistán, Myanmar, Laos, Camboya, Vietnam, Malasia, Filipinas, Japón.

Al finalizar este curso, está previsto un encuentro internacional en ZOOM, el 11 de diciembre. de 12:30 a 14:30 (París). Reserva la fecha, contáctanos para obtener el enlace de ZOOM, te lo enviaremos por correo electrónico.


Un mundo en crisis

Estamos en un mundo agitado. La crisis sanitaria mundial que estamos viviendo desde 2020 es una ilustración de ello. Las crecientes desigualdades, los trastornos ecológicos, el cambio climático, la pérdida de sentido y de vínculos sociales y las tensiones geopolíticas nos recuerdan a diario los problemas que enfrenta el mundo y los desafíos y amenazas que se ciernen sobre él.

Para caracterizar esta era de desorden planetario sin precedentes, donde las actividades humanas tienen un impacto global significativo sobre el ecosistema de la Tierra, hablamos del Antropoceno, es decir un período en la historia de la Tierra donde sus habitantes se han convertido en los principales impulsores de los cambios que la afectan. La actividad descontrolada del ser humano ha dado lugar a una explotación desconsiderada de la naturaleza, con el riesgo de destruirla y convertirse a su vez víctima de su degradación. La urgencia y magnitud de los problemas del mundo nos impulsan a actuar y convertirnos en agentes de cambio.

Las sociedades humanas y la naturaleza vivimos juntas en una “casa común”, somos interdependientes. La Ecología Integral es un concepto ampliamente retomado en la encíclica Laudato si' del Papa Francisco publicada en 2015 y que ha tenido un amplio eco más allá del mundo cristiano. "No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental. Las posibilidades de solución exigen un enfoque integral para combatir la pobreza, devolver la dignidad a los excluidos y, al mismo tiempo, preservar la naturaleza” (LS 139).

La dimensión relacional y de conexión, con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, también es esencial. Estamos invitados a una experiencia de comunión entre nosotros y con toda la naturaleza. La ecología integral tiene en cuenta los tres pilares del desarrollo sostenible: los aspectos sociales, económicos y ambientales, así como los culturales y de la vida cotidiana. Es inseparable de la noción de bien común e implica justicia entre generaciones. La salvaguardia de nuestra casa común se convierte así en un llamamiento urgente, que nos concierne a todos, en una perspectiva que tiene en cuenta todos los aspectos de la crisis mundial.

La ecología integral es ante todo una historia de conversión. Por conversión entendemos un cambio de perspectiva, una forma renovada de ver nuestro mundo, sus desafíos y las maneras de intentar responder a ellos. En alpinismo, cuando uno se encuentra con los esquís frente a una pared infranqueable, lo único que queda es hacer una conversión. Es una maniobra un tanto complicada que implica hacer un giro de 180 grados para reinventar un nuevo camino. La ecología integral nos invita a esto. Esto no significa necesariamente que tengas que comprometerte aún más. No se trata de empujar a quienes hacen trabajo social, que cuidan a los más pobres, a realizar también acciones ecológicas y viceversa. Es más bien una invitación a pensar de manera diferente. Pensar que todo está conectado. La justicia social está completamente vinculada y entrelazada con la justicia ecológica. El grito de los más pobres y el grito de la tierra encuentran sus raíces en las mismas razones.

La ecología integral es ante todo un camino que se nos ofrece. La ecología integral nos invita a entrar en una relación más pacífica con nosotros mismos, en una relación pacífica con los demás, en una relación pacífica con la naturaleza y en una relación pacífica con la dimensión espiritual de nuestra existencia.

Esto es lo que ofrece el Curso Covivre. Entrar más en una dinámica de ecología integral es ante todo elegir un camino, es tomar los medios para conectarnos con la naturaleza, para conectarnos con todos nuestros hermanos, con todas nuestras hermanas, particularmente con los más pobres entre nosotros, para tomar los medios para conectarnos con la dimensión vertical de nuestra existencia, con nuestra vida espiritual, sea cual sea la fuente, llamémosla Dios o no. Entrar en esta experiencia con otros significa intentar construir un modelo de sociedad.

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